El culto al arquero suplente
Jugó once minutos esta temporada. Es, según todos en el vestuario, el hombre más importante del club.
Sobre el agua marrón del delta, un club de jubilados rema hacia ninguna parte, muy despacio, cada mañana del año.
Jugó once minutos esta temporada. Es, según todos en el vestuario, el hombre más importante del club.
Una temporada en Triple-A, donde cada jugador es, estadísticamente, casi lo suficientemente bueno.
Inés Cabral pasó cuatro años preparándose para un único ascenso de la cara sur del Fitz Roy. No ha vuelto a escalar desde entonces.
Durante dos temporadas seguimos una liga de fútbol cinco de los martes a la noche en la trastienda de un club social. Nadie cobra. Todos van en serio.
Florencia Vega ha corrido el mismo circuito de cuatro millas y media junto al Riachuelo durante treinta y un años — y ha rechazado, con terca calma, cada oferta que lo habría convertido en otra cosa.